Dejar que los sueños
crucen a la otra orilla del Leteo:
correr por las azoteas y las copas de los árboles
sentir el coro de las tripas
buscar una excusa
para huir hacia delante
La habitación se llena de humo
la cafetera suena
como si hubiera sido degollada
y tratara de explicar algo importante
llaman a la puerta
-servicio de lavandería-
anoche perdí el encendedor
estoy convencido
que se esconde entre las faldas
de alguna de las 8 almohadas
que fingían cuidar de mi
y sólo consiguieron alterar
mi digestión
que te extrañara aun más
despertar asustado
encender un cigarro detrás de otro
para no sentirme tan lejos
terminar con las botellitas de agua
el ojo de una botella de vino blanco
me observa desde la cubitera
las botas derrotadas
facturas de la comida y la cena de ayer
los últimos dos cigarros
esperando una llamada de trabajo
desnudo
sentado en una silla ejecutiva
imaginando cómo te sentarán
los vestidos de boda
y sí es una buena idea usar chaleco ese día
no encuentro el encendedor
he cerrado la puerta con todos los seguros
no quiero salir de aquí
si tú no estás fuera.








A la orilla del Leteo, mañana
quedarán estos días de ensayos
proyectos ultrasecretos
y sonrisas al espejo.
Apenas asomo la cabeza
con cuidado de no romperme
esperando a que regreses…