Regreso a MICELIO

Publicado: enero 26, 2006 en POESÍA JASS

creo que claudia no tiene razón cuando trata de hacernos entender que es un pájaro y se tira por la ventana con las manos en las axilas agitando los codos como un pollo de supermercado

no tiene razón y jorge dice y ha dicho mil veces que no tiene razón que es una impertinente egoísta y que todo es para llamar la atención

entonces claudia se acurruca en un rincón entre el sofá de fieltro y la pared de la cocina no dice ni pío pero no deja de mirarnos las manos como si fuéramos a tocarla yo nunca he tocado a claudia creo que jorge tampoco porque dice que es una egoísta y no toca a nadie que tenga egoísmo o fiebre de todas formas jorge no toca a nadie diga lo que diga

yo en cambio he tocado a varias personas a jorge seguro pero también a juan y a héctor los he tocado aunque ellos nunca van reconocerlo pero sí

bueno también los cigarros que me fumo los toco antes como si esperara encontrar un dolor un gemido cuando les aprieto el ombligo o cuando los enciendo lentamente girándolos entre los dedos y los labios

ayer mismamente toqué el teléfono después de que sonara durante horas y estaba caliente y jadeando como un semental o una liebre en octubre

pero claudia es diametralmente diferente

a ella no la gusta que la toquen aunque se la pasa tocando las cosas de los demás los encendedores la ropa el pelo los aretes los zapatos el humo de los cigarros y los labios y los cuellos y también toca los pechos de otras chicas y los traseros de los desconocidos
siempre con una mueca de curiosidad e insatisfacción como cuando escoges tomates o aguacates en la verdulería de un supermercado y todos están magullados o demasiado verdes

es la quinta vez que claudia salta por la ventana y es la quinta vez que nadie se mueve de donde está

(por su puesto que todos recordamos lo de Mario y nadie quiere volverse a ver envuelto en un asunto tan saturnino)

cuando estamos en la casa de Alejandro él siempre deja las ventanas abiertas los demás siempre llevamos ropa extra de abrigo y claudia no deja de mirar el brillo de urea que dejan las farolas en el marco y en las cortinas

ayer todos queríamos que claudia realmente pudiera volar o mismamente planear un par de metros o por lo menos aterrizar con dignidad sobre la banqueta para que dejara de llorar y jadear y cuando saltó alguien suspiró aliviado creo que fue bolopo pero todos pensamos que fue juan porque siempre anda suspirando hasta un día el día que suspiro una pecera juan nos parecía un tipo demasiado sensible desde ese día no hemos vuelto a darle palmaditas en la espalda y él no ha vuelto a suspirar peceras sigue siendo un tipo demasiado triste aunque nosotros estemos convencidos de que no es así

en fin claudia saltó por la ventana y nadie hizo ni siquiera el amago de detenerla
salió volando y tampoco nos sorprendió supongo que era algo que estábamos esperando

Alejandro descorchó otra botella de vino y bolopo se hizo un par de rayas sobre el balcón de mármol

ahí se quedaron las rayas y nos terminamos esa y otras dos botellas de vino

la brisa se llevó las rayas del balcón y ya no pudimos ver a claudia en varios meses luego todos regresamos a nuestras casas juan no suspiró y Alejandro no paraba de sonreír

cuando ya no quedaba nadie en la casa cerró todas las ventanas.

comentarios
  1. No mames, qué buen texto, maese.

    Claudia es un amor. La quiero abrazar aunque la condenada no se deje. Si la cosa se torna casi imposible, entonces saco un tinlarín de mi mochila, le quito la envoltura y se lo doy…

    Y ya entrados en correspondencias yo también salto del balcón.

    Oiga, ya le dejé en la Lumbre algunos puntos por los cuales no debe perderse el chignahuapanazo.

    Abrazos.

  2. coincido con el trstán
    mi conclusión:
    -quiero ser pollo-

  3. Silencio dice:

    Como los días de invierno me reclaman abrazar a alguien abrazaré a Claudia, le haremos un sandwich el Tristán y yo, le morderé el cuello para que el desasosiego y las ganas de volar se afirmen, no no, mejor la alcanzaremos volando y la abrazaremos… No, a mi tampoco me gustaba que me tocaran, durante meses era feliz sin que nadie me tocara más allá de lo necesario, pero demonios que bueno es volar cuando te tocan y deje que me tocaran para que mis ganas se salir huyendo fueran más fuertes. Volare por el balcón pero esta vez sin alas, voy a dejarlas junto a esa última botella de vino, la que me resisto a tomar, de dejar para mi cremación. El optimismo es un trampa del tiempo. Bueno como siempre señor Andreas.

  4. jesús dice:

    Siempre un placer poder reapalabrarme leyéndote.
    hoy “geografías” cumple un año. gracias por visitarme y por tus palabras.

  5. Lety dice:

    Ay Andreas, yo creo que Tristán adivinó que yo me sentiría Claudia, lo digo por aquello de los Tin-Larines. A mi también me gusta andar tocando a todos y tocando todo, lo único que cambia es que no dibujo una cara de insatisfacción, por el contrario, es sólo entonces, cuando toco, que detengo el impulso de saltar, pero la verdad salto para ver si vuelo, como nunca lo consigo, por eso he saltado tantas veces, setenta veces siete.
    Me fascinó el texto, me fascinó.

  6. Dharma dice:

    Como una respuesta a lo último que salió de mis dedos…
    Creo que conozco a alguien que le gustaría ver esas ventanas abiertas.

    Es refrescante leerte con estos ánimos. Una se atreve a creer en las cosas simples.

    Gracias. Un abrazo!

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