Conversaciones de fin de semana

Publicado: abril 3, 2006 en POESÍA JASS

saltan de la cama
a mi boca
los monos que se bebieron
la sangre de mis libros
le arrancaron las uñas
de los pies
a los hijos de mis libros
se follaron a sus madres
comieron arroz y veletas
de la mano del negro
jassjass
también
quisieron tener un lugar
en mi mesa
se repartieron mis entrañas
primero el hígado
fileteado
tiernamente
con una guadaña

luego lo demás

escucho la respiración
los dedos ahogándose
en un charco cuadrado
no hay prisioneros
ni supervivientes
debemos alimentar
la hambre silenciosa
de los monos
le diría a míkel
pero apenas acaba de nacer

cierran los ojos
las bombillas
sonríen cepillos de dientes
cuadernos sin pestañas
pienso en el discurso
pienso en la anatomía
de los renglones que debería
utilizar para tener la misma vida
que presumen los monos
antes de eyacular

no quiero esa vida
no quiero amamantar chimpancés
no quiero que mi cama
mi casa mis manos
tengan otras ventanas
que la boca
que arrastran
los bueyesdeagua
trillando charcos
sobre tus palmeras.

comentarios
  1. Ivan Barr dice:

    Hola! saludos! muy bueno tu blog, di contigo puesto que indagué sobre blogs relacionados con Xalapa y encontré un comenatrio tuyo en alguno. Yo resido en Xalapa, espero seguir en contacto, pues estoy de lleno inmerso en el ambiente cultural de la ciudad, que ni es tanto como se piensa. En fin, seguimos en contacto. http://breviariodeivanbarr.blogspot.com

  2. Ola , aqui visitando y encontrando este poema , bueno el inicio sobre todo eso:

    los monos que se bebieron
    la sangre de mis libros
    le arrancaron las uñas
    de los pies
    a los hijos de mis libros

    me agrada el ritmo mucho como en tus poemas, eyacular creo que rompe el ritmo.

    tus palmeras? palmeras? las palmeras?

    es extraño que aparezca la segunda persona en el final, ahi a consideración.

  3. Ruido Rosa dice:

    Yo pienso en él, y no en el discurso, mierda, me dejare comer por el discurso, así la próxima vez tendrá que salir por mi boca, mal dicho, maldicho, mal bicho por debajo de sus axilas, las de él, no las de usted, je que ya sabe que si veo su máquinaria será bajo la estricta supervisión de la moral no me crea no soy tan verde como raboverdecomeniños ni tan amarillo como la hepatitis.

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