CUENTO con media hora y un paseo por el auditorio nacional

Publicado: mayo 30, 2006 en POESÍA JASS

Apenas cuento con media hora para ponerme los pantalones apurar el café encender un cigarro anudar la bolsa de basura encontrar las llaves de casa bajar a toda prisa las escaleras saludar a la gorda del primero izquierda confirmar con angustia que se me olvidó pasar por el baño antes de salir de casa cruzar el parque con el culo apretado sortear los carros eléctricos manejados por enanos sádicos asegurar el periódico en el sobaco derecho tantear las monedas de cambio en el bolsillo sacar el six de pacíficos de la cámara refrigerada sonreír a la cajera decidir entre pallmall azules o camel del mismo color volver a sortear a los enanos bipolares a la gorda del primero que sigue en su puesto de vigilancia el portero trapea la escaleras eso no me impide saltar sobre el cubo de agua acertar con la llave dejar el periódico sobre la mesa las cervezas rodando por el pasillo suena el teléfono se que eres tú me bajo los pantalones sin necesidad de desaflojar el cinturón ahora suena el celular lo dejé en la cocina (15 segundos y todo volverá a la normalidad) tocan la puerta los teléfonos enmudecen jalo de la cadena no entiendo por qué ahora no puedo acomodarme los pantalones me miro al espejo ajusto las dos arrugas de la frente piso una de las latas de cerveza que se destripa con un desangelado eructo de espuma…
el cronómetro se pone en ceros y en el escenario cae el telón como la caída de parpados de una puta borracha.

De vuelta a los negros
tocando jass sin pantalones
fuega el saxo tenor
ríos de hormigas
de puntillas sobre el labio

aúlla el viejo empresario
un niño coloca los ojos
en el cajón templado
su abuelo bosteza
el público se arranca los dientes:
nieva en el auditorio nacional

cocodrilos y náufragos
juegan en el espacio aéreo
carambolas picados y tirabuzones

los contadores públicos
se esconden debajo de los asientos
no hay lugar para la piedad

fuega el saxo tenor
los negros vuelven a la ciudad
tocando jass sin pantalones
y sin rastro de piedad

comentarios
  1. Me levanto, llevo horas tratando de levantarme, me disfrazo uso los lentes desayuno, corro subo al auto se cruza un tipo con ansias de pacificas cervezas y pall mall, me freno, me pongo furioso he perdido la ruta, tengo que dar vuelta, ahi esta de nuevo, con sus ansias satisfechas con cara de temor ante la gorda que veo a mi derecha, sigo, este día se pone pesado, que felicidad.

    Entonces es cuando los negros
    hacen el trabajo que no pueden, aunque quieran, hacer los blancos
    mover las cuerdas vocales, hacer vibrar las cuerdas
    hacerme llorar con un “I loves you porgy”

    Hacerme reir con un “Everytime we say goodbye”

  2. los negros tocan jazz como un zapatero pinchando los tacones de sus víctimas con clavos largos y grises. trac pssssssstrac pssstra ctra ctra psssssssssss como si los negros tuvieran, además de un moño rojo y acolchado, una orquesta dentro determinando el sonido de cada granillo de polvo que cae sobre los platillos, metiéndose por los hoyuelos de las trompetas y deslizandose por los trastes del bajo, haciendo que todo suene como debería sonar el jazz.

    now I say goodbye

  3. ElCortaVenas dice:

    Siempre es cálido caer por aquí.

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