CONFESIÓN

Publicado: abril 19, 2009 en POESÍA JASS

he caminado la hora diaria
de ida y de regreso al trabajo
de ida y de regreso a mi casa

son 60 minutos que no me van a regresar
los 100 mil cigarrillos
que me he fumado en estos últimos 5 años

no se van a tensar los surcos oxidados de mis párpados
ni me va a dejar de doler la espalda
no creo que vaya a follar mas
ni a follar mejor

he pasado por la locura de puntillas
tomando notas en cuadernos de hojas blancas
bebiéndome las sobras
y jugando con una muerte joven agridulce
como un plato de comida china a domicilio

los días en los que me ahogaba en una regadera
de palabras mutiladas / retorcidas sin dientes
y usaba desarmadores de vodka y ron
y de absenta
y de más cerveza vino vodka ron y absenta
desarmadores de cabeza plana
de cabeza en forma de cruz
todo para despertar mas cansado
más sucio
más lejos
sentado
en la misma silla
con la misma ropa interior
pero con las manos vacías

esos días en los que se podía llorar por los amigos
castrados de la poesía
por las canciones escritas en lenguas muertas o moribundas
lenguas que se enroscan en el ojo del culo
y no vuelven a pronunciar una sola palabra cuerda
si no ha sido pronunciada antes en el altar
de las sitcoms gringas de Sony o Fox

prefiero dejar que se sequen en el cajón de la mesita de noche
donde un día guardé polillas
que arrancaron de cuajo
ojos curiosos
de putas sin nombre

escuchaba la música de las tabernas
con lujuria
con los ojos sobre la mesa
con una ubre de cerveza
en cada mano

salía a la calle desnudo
con una correa de aluminio
alrededor del cuello
con una corona de libros muertos
alrededor de los huevos
me gustaba estar ahí
me gustaba sentir el hielo seco
de la puerta de los bares de confianza
cerrándose hasta el día siguiente a mis espaldas

fotografiaba derrotas
estudia con devoción
el dolor de las almas
cuando eran arrancadas
de cuajo
sin previo aviso
y luego me sentaba a escribir
sobre el asunto
sin hacer juicios morales

ella me dice
-no tengas miedo
estaré despierta
cuando te hundas
yo no tengo miedo-

pero se que
me ahogaré sin levantar sospechas
y nadie reclamará mi equipaje

estuve de rodillas en la India y en el norte de áfrica
lo suficientemente enfermo o borracho
para no recordar ni una sola de las palabras
que me dijeron al oído los sacerdotes del opio

navegando sobre el burro alado de dios
sus pestañas incendiaban todos los rastros
de ternura
que pudieran quedar cerca de mí
como un molino enfermo de inanición
llorar no servía para nada

he dormido en hostales hambrientos
en el barrio argelino de París
fumando colillas de cigarro
y bebiendo vino en conserva
de las bodegas de un esturión

quería escribir el poema perfecto
y me lanzaron al circo rodante
de los intelectuales
quería guardar silencio
y preñaba de insectos a cada una de mis nuevas amantes

tenía amigos incorrectos y amigos que debería estar frecuentando
hasta el día de mi muerte
pero los abandoné a todos
después de jurarles un viaje al infierno

mis espaldas lucen dos muñones
bordados con hilo de locura
y nadie recuerda cuándo
decidí arrancarlos a mordiscos
para dejar que crecieran
barbecho
toros del tamaño de una muñeca de trapo

he paseado cerca del esfínter de la misericordia
y aquellos días también era un fabuloso revolucionario
américa me sangraba las erecciones
y no descanse
hasta cojerme de un trago a todo el continente
de arriba abajo
ya no creo en nada
ya no creo en nadie
no creo que vuelva a sentir lástima
por los cuerpos mutilados
de las abejas
ni por la canción sembrada en las cepas del cobre
luciérnagas homicidas
lavan sus culpas en el obispo calcinado
de la sobremesa
tengo río
tengo río
degollado
en una pecera de barro

volteo a ver
y solo escucho tus palabras
-no tengas miedo
cuando te hundas
estaré cerca…-
y no tengo miedo
tengo espuma en los ojos
y miel en los dedos

trabajé por dolor con la cal y los canteros
trabajé por dolor
en la llanta y en el ruedo
trabajé sin calor
y perdí todos los dedos

soy sopa fría
en los platos de los enanos
soy destierro
felizmente titulado
soy la cósmica necesidad
de orinar en las farolas
soy un hijodeputa
llegado a menos

soy quien debería de ser
soy con reservas
un buen cirujano

los que nunca llegaron
los que nunca estuvieron
los que enterré con mis propias manos
los hijos que desteté
las madres que atropellé
los perros que domestiqué
las putas que me dieron patria

nadie debería recordarme

soy un rastro de celofán
en la espalda
del desierto.

comentarios
  1. Geovani dice:

    Que onda, Carlos
    La tinta que brota de la raíz de un árbol de letras.
    Un gusto saludarte y más que eso, leerte.
    No hay nada mejor que iniciar el día con un escrito como este.
    Una pregunta, ¿Dónde puedo comprar Cave Canem?
    Es una recomendación del buen tristán.
    Te mando un abrazo, broter

  2. Gracias carnal. Lo del libro va a estar en chino, tendrías que ponerte en contacto con la editorial a ver si ellos conservan algún ejemplar…

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