MOJADO

Publicado: abril 29, 2009 en POESÍA JASS

No se, creo que estoy en un buen lugar. No me falta nada, tengo amigos, tengo un cuarto con algunos muebles, una cama un armario ropero una mesa y una silla. Mi madre dice que saqué todo lo bueno de su familia, alto como el abuelo, rubio como la abuela, ojillos verdes con carraspeos de plata como las tías y los pies grandes como el primo segundo que se fue a servir a la ciudad y nunca volvió pero tenemos una foto en la cocina, con su traje negro y los dientes blancos, y un perro tumbado a los pies que parece un caballo, mi madre dice que es uno de esos perros con realeza que crecen como personas porque comen en la mesa y duermen en camas de lana de oveja a los pies de sus dueños.

Yo tenía una bicicleta y un balón de fútbol que me servía de taburete cuando me sentaba por las tardes a merendar con bigotes de nocilla y mirar como pasaban los aviones, los dedos negros y las rodillas cartografiadas con países imaginarios que si los despegabas dejaban un reclamo de sangre y la raya de una ola para que alguien los reclame.

Yo miraba a los aviones, unos venían y otros se iban, eso lo se porque la gente miraba distinto por los ojos de buey, unos con la risa tensa y otros con la lágrima floja.

Julia llegó en agosto. Hacia calor y me quité los zapatos. Bueno la verdad, la puritita verdad es que Julia llevaba meses llegando, pero solo miraba y como no decía nada, pues uno pensaba que estaba ahí deshojando aterrizajes, igual que uno estaba hilvanando despegues. Ni siquiera nos echamos una ojeada. pero en agosto, cuando digo que Julia llegó, es porque tiró una piedra y dejó que hiciera hondas en los charcos, como las del cigarro de mi abuelo, y luego una espiga, y luego una chapa de cocacola; las espigas dejan espirales y las chapas agujeritos del tamaño de un segundo, hay que darlos cuerda, pero ruedan y ruedan planos como una tortilla de patata y a mi me gustan mucho las tortillas de patata, y a Bego mi vecina del segundo también, aunque ella prefiere que no tengan cebolla, no sabe, pero siempre tienen cebolla aunque su mamá no la diga. porque su mamá llora mucho y hace muchas tortillas, y su papá no dice nada, bueno, no tiene que decir nada, es guardia civil, y los guardias civiles no tienen que decir nada, aunque a veces sonríen y se apartan el sombrero raro para ver mejor, mi padre dice que tienen cuernos, y que por eso no se quitan nunca los sombreros raros, yo no se, pero no puedo apartar la mirada, no sea que se quiten el sombrero porque hace un sol de los que hacen sudar las espigas y yo no les vea los cuernos, no se los he visto, pero un día, va a calentar tanto que el papá de Bego se va a tener que quitar el sombrero, y yo voy a ver si tiene cuernos… ahora no se, pero algún día voy a saber y a lo mejor la digo a Bego ese día que si quiere ser mi novia…

bueno, Julia, siempre dejaba olas, por las tardes mas grandes, por las mañanas estaban mas juntas, porque tenía prisa y no quería llegar tarde a la escuela.

Al principio no me gustaba que vinieran a llenarme de olas el panorama cruzado de estelas de araña de los vuelos comerciales, pero después de dos o tres semanas empezamos a mirarnos, yo con la boca abierta y Julia con las manos cruzadas. Nunca nos dijimos ni una sola palabra. Yo por principios, ella por la edad, tenía 15 y arrancarse con una conversación es un problema que requiere intervenciones quirúrgicas en la cortina que corre debajo de la lengua.

Julia mira y mira, yo no puedo cerrar la boca…dice que me ama con morse de párpados, y yo no digo ni pío… me dice con las cejas arqueadas que me va a llevar a su casa, que su madre cocina bien rico, que podemos merendar juntos todos los días, que no merece la pena que sigamos viéndonos así de lejos… y yo no se que pensar, me gusta donde vivo y aunque no es el lugar mas divertido del mundo, puedo ver a los aviones ir y venir; y puedo regresar a casa después de las doce de la noche en verano, porque este es un río tranquilo y casi nunca pasa nada. Pasó lo de Pepe “el botero” pero eso fue hace mas de dos veranos y casi no fue nada, bueno casi no fue nada porque Alexandra estaba cansada, porque si la pilla de por la mañana, mi padre jura que esa niña no sale ni sana ni salva.
A mi un día Julia me dijo ven, y yo me dejé llevar…porque nunca me habían dicho nada al oído, porque nunca me habían puesto unas manos tan pequeñas tan cerca y no tengo miedo, y no tener miedo es una manera de aprender cosas nuevas y dejar otras que huelen a bolitas de alcanfor en el cajón de los calcetines, con los calcetines esos de ganchillo que te regalaban cuando cumplías años antes de empezar a cumplir mas de diez.

Julia me dijo ven…y yo dije ¡va!…
era tan suave la piel de sus palmas y luego estaba tan caliente el bolsillo que no pude rechistar, la verdad estaba bien rico estar a oscuras y calientito y con esa corriente que te secaba la espalda y parece que te falta el aire y dices, jolín debo estar enamorado y ella seguro me quiere, seguro porque nadie se lleva en el bolsillo a otro con tanta ternura si no le quiere, porque yo se que los ponen en alambres calientes y los cuelgan de metales arqueados y los golpean contra las piedras y los meten en cajas de mimbre y se los llevan en automóviles y cosas peores que me contó una prima de una amiga que decía que se salvó por los pelos porque solo la engancharon de un labio y se resbaló de entre las manos de un señor con bigote, pero ya no habla tan claro, ahora la cuesta decir palabras con demasiadas sílabas y ella dice que solo la cuesta pronunciar las que son mas líquidas, porque se la escapa un jesús, y no puede sonreír sin que se la tuerza el descosido y los niños pequeños se asustan, pero no es para tanto, digo yo, aunque seguro que es mejor esto de estar en un bolsillo y que alguien tan dulce como Julia, que se pasó semanas tirándome bocadillos de miga y tiene las manos tan suaves… me diga que me ama y me ponga los huecos de las manos para que no me haga daño salir de la calle lavada donde vivo.

Estoy muy enamorado porque me falta mucho el aire…
Ella me ama porque no deja de mirarme. Voy a cerrar los ojos, voy a pensar que después del bolsillo nos iremos a un río mas grande, voy a aguantar la respiración, voy a cerrar los ojos y a esperar a que me de un beso. Los besos están llenos de agua, Julia dame un beso… Julia… vamos a sentarnos a ver a los aviones… dame un beso…Julia… me falta el agua…me sobra un poco de aire… me sobra un poco de aire…
¡Julia, venga va!.

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