QUEMAR LAS NAVES

Publicado: mayo 4, 2009 en POESÍA JASS

DOMINGO

No se si estoy del otro lado
si ya no parezco un conejo alado
si mis pies arden
porque están cada vez más cerca del suelo

tengo tantas cosas que olvidar

olvidar por ejemplo que me estoy desvaneciendo
olvidar por qué no me duele
por qué no se desataron los caballos
por qué estoy perdiendo peso
las luces queman cada vez menos
ya he puesto un faro
y he contado los surcos
considero permanecer en barbecho
contener el esfínter y las palabras

quiero merendar nocilla
al menos
una vez a la semana
beber cerveza todos los días
escribir con las manos atadas a la espalda
o con los dedos atravesando tu coño

no me he parado a ver quién cojones soy ahora
no quiero saber realmente dónde estoy
no voy a perder un segundo en lamerme los huevos
como si fueran las heridas recientes de un guerrero
no soy un guerrero:
nunca lo he sido
tengo la armadura
y tengo el escudo
y tengo
la espada de madera

pero nunca he sabido qué hacer con todo eso

cocino y canto
y cuento cuentos al oído de una bruja
que me despeina y me descubre el cráneo
y no me importa porque estoy completo
a pesar de todo
a pesar de ti
a pesar de mi
estoy intacto
rebuznando
pataleando
cocinando
escribiendo esto
bebiendo cerveza
y fumándome un cigarro

es domingo
y es temprano para estar borracho
no quiero estar borracho
-creo que ya lo he dicho antes-
quiero saber dónde estás
y no voy a voltear a ver
de dónde vengo
demasiadas estatuas de sal
he quemado los barcos demasiadas veces
ahora quiero una gamela
que me traiga y que me lleve
de la playa…
a tu coño
y vuelta a empezar
no creo que pida demasiado
es decir
estoy pidiendo un hueco:
un hueco como un huerto
sembrado de conejos
dejarme llevar y dejarme traer
como se viene
y se va la marea…
que luego hace espumita en los acantilados de tu coño
-yo quiero hacer espumita en los acantilados de tu coño-
y fumarme un cigarro
o descorchar un albariño
asesinar a los caballos más jóvenes
dejar sus cabezas
debajo de las sábanas
de los que no se acuerdan de mi
y cerrar el cuaderno
que ya no es un cuaderno
es una pinche máquina llena de letras blancas
y esperar a que llegues
y sonrías
o pases de largo
o me abraces por la espalda y me beses en el cuello
o nos sentemos todos frente a la televisión
a ver series gringas o nacionales
y luego de vuelta a la gamela
sin escamas ni legañas…
a dormir bajo teja:

en el único lugar donde
no te puedo extrañar.

LUNES

Ya he quemado las naves
-¡chisquero…
y con la música a otra parte!-

digo quemar
y estoy hablando
de un cenicero lleno de gamelas suicidas
gamelas labradas por la hambre
ceniza mojada en la punta del labio
encendidas al final del camino
como faros de fósforo
o caballos atravesados
de pestaña a pestaña
por una lámpara de aceite.

No es quemar
como se queman los rastrojos

no es darle candela
a las suelas de los zapatos
hasta que se peguen al asfalto
como lenguas de lagartija

no es incinerar bolitas de alcanfor
para salvar el pellejo del abuelo
que duerme en el fondo del armario

no voy a poner una vela en este entierro
ni voy a salir corriendo

-esta es una cuestión de honor-

Yo no me vendo por tierra
ni me alquilo por horas
ni quiero volver a oler a goma
ni se me ocurre una excusa mejor
que la de pasar de puntillas
junto a una carretera
ladeada de auroras
ciruelos
cerezos…
cosas de esas que llenan las casas
de flores muertas
y todo huele a pescado
y el baño regado de escamas
apagas las luces
enciendes las sábanas

cierras los grifos
y se cierra la noche

no cabe nada
no cabemos nosotros
no cabe nadie…

no cabe nadie
hay un dios borracho
en el bar de la esquina
hay un ángel
preocupado por su culo
hay una puta
con las uñas despintadas
hay un anciano acariciando
a su perro disecado
los vecinos se sienten seguros
las madres están barriendo las banquetas
los marineros lloran sobre los ceniceros…

viene un barco
llama a la puerta
viene un barco
y cierra los ojos
viene un barco
y todos se quejan
viene
y nadie se atreve a escupir
en contra del viento
y nadie se atreve
a mear sobre la alfombra…
y se hunden
y no van a levantar un dedo
para que sea su culo
y no sólo sea el nuestro
o el de ellos:

se que hay culos de todos los colores
y que hay una cara para cada culo
se que esto puede ser importante
para pasar a la historia
pero no es necesario
si sólo quieres caminar
con la cabeza por encima del esternón

digo:
he quemado todos los barcos…
no queda uno
para que pueda hundirme
despidiendo a los cormoranes:
-adios, adios, adios gaviotas, adios cormoranes, adios niños, adios fareros, adios náufragos…
adios todas las madres y las abuelas y las esposas y las hijas que se paran frente al puerto a despedir a sus respectivos amuletos de hierro…-

no os voy a necesitar más
no quiero saber de vuestras estatuas sal
ni de cómo forjáis con las manos a vuestros hombres
ni de vuestros faros
ni de las cerillas
que encienden las bombillas
de los cerezos
cuando se duerme el otoño…

yo

hoy duermo con la reinamora
y ella sí tiene olas y espuma
en el párpado del coño.

Por eso yo…

yo quemo todas las noches
todos los barcos.

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