MOBY DICK

Publicado: julio 20, 2009 en POESÍA JASS

Bien bien bien
M. dice que fue una mala idea
y B. ha sido propulsada tantas veces esta semana que la órbita en la que deambula empieza a verse como una cicatriz
M. insiste en que es una mala idea y no va a dejar que se la vuelva a escapar de las manos, porque un prejuicio es un prejuicio, y siempre necesita de un juicio posterior, aunque sea un consejos de guerra

(Evaluar la posibilidad: un musical ambientado en un consejo de guerra).

Supongo que como dice A., estás chicas son demasiado duras, arrancan la tarde con un combinado eléctrico y no saben cúando parar. Inercia, inercia y deseperación.

¿Qué estabas buscando?. ¿Un tipo que pudiera cambiarle los pañalaes a las estrellas sin quemarse los dedos?.

M. erró el cálculo, digamos que no realizó ningún cálculo, que se dejó llevar por la cuenta de la vieja, un par de ecuaciones de primer grado resueltas a mano alzada, y ahí me tienes, formando parte de la gran apuesta cósmica, la gran patraña de la física cuántica, un borrador esbozado con un lápiz de labios en una servilleta de papel, je, esa noche parecía que podía ganar algún premio, hablablablablablando de poesía, de escapar, de regresar, de cosas tan rotundas y con esa pasión que le ponen los ancianos cuando les dejan un micrófono cerca, je, esa noche, por unos minutos, casi, casi le beso el culo a carlos castaneada y salgo volando en una de esas órbitas que hace B. continuamente y que empiezan a parecer cicatrices.

Pero, pero, había que comprobar el resultado antes de publicarlo, comprobar la hipótesis, ajustar las fórmulas, contrastar las parábolas y los nutridos y parlanchines grupos de números primos, y bueno, el resultado es de todos conocido:

-ha sido una mala idea que nos veamos

soy una mala idea.

Doctor you’re no magician – and I am no believer
I need more than faith … can give me now
I want to believe in miracles – not just belief in numbers
I need some magic to take me away

Una vez, en una de esas presentaciones editoriales que se funden, se fundan, se absorben, se chupan, se esconden, se nalguean, se divierten poniéndose nombres, estaba con M. la chica esta colombiana que audita el corazoncito de las computadoras que cuentan y descuentan dinero, estaba yo con M. tratando de aproximar uno de los discursos preparados sobre la poesía y su rítmica concepción, mas allá de las formas, los contenidos y la estética, estaba hablando de una ética quirúrgica, y alguien con cara de O mayúscula, una de esas caras que fabrican en los alrededores de París, asume mi doctorado en medicina y aplaude con las pestañas. Me pareció ridículo, es como si hablara de castillos o de barcos e inmediatamente me ubicaran con una bata de seda, sentado en un sillon con orejas de cuero, sorbiendo un martini en la biblioteca, junto a una chimenea de dos metros de altura o en el crow’s nest agitando una botella de ron y maldiciendo en varios idiomas la falta de viento, el exceso de gaviotas, la polla sin flequillo de moby dick.

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