1.- El entierro

Publicado: agosto 2, 2009 en POESÍA JASS

Vengo del entierro de mi viejo. Sólo estábamos, los abuelos y yo. Ni llovía, ni el sol se acobardó entre las nubes, no pasó ni un grajo, mucho menos un águila como en el entierro de Bob Marley, la única marca en el cielo es la estela vaporosa de una propulsión a chorro, ni rastro del avión.

Por supuesto no hay música, sólo el murmullo de una tertulia radiofónica en la garita de los masones rumanos que esperan con gesto aguado que termine el trámite para sellar el agujero y marcharse al bar a tomar unas cervezas a la salud del finado.

El finado es mi viejo, y debía ser un buen hijo de puta, porque no se presentó uno sólo de sus acreedores a confirmar su última espantada. Supongo que a estas alturas ya no le importaba a nadie, para algunos debía llevar muerto muchos años.

La abuela lloró un poco, pero siempre llora un poco, nunca la he visto llorar todo, es muy contenida. El abuelo movía el bigote rumiando carajos. Tomamos un café antes de volver a casa, la abuela espantaba el dolor con el recuento de tareas pendientes para la próxima semana, el abuelo resoplaba detrás de su ducados, rumiando carajos.

Tengo tres cajas numeradas en el maletero, una mochila con su lap top y un par de docenas de cuadernos. La herencia de un desconocido, el legado de un hijo de puta (no lo digo yo, lo dice la tía Julia y lo asegura mi madre).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s