CHORAR

Publicado: julio 15, 2010 en ópera de la malaestrella

Encerrado en el hotel
desde el momento
en el que el taxi que me movió
de la puerta con apertura automática
del aeropuerto,
y su chorro de aire acondicionado,
a la puerta automática del hotel
y su chorro de aire acondicionado

hasta hoy los estribillos
de mi discursos
eran los hoteles
y los aeropuertos
el nolugar
el hueco de los cuerpos
historias escritas con café americano
en los espejos de los elevadores
una factura olvidada
debajo de la cama
el parpadeo bovino
de los que vuelan poco
el desenfado naive
de los que vuelan seguido

pero hoy encerrado
a cal y canto
en el hotel Ramada de Culiacán
habitación 1104
con los huevos en el sobaco
de puro miedo
porque me han contado
que soy barbón
que mis botas
gritan como chivos de puntillas
en el labio de un precipicio

que me esperan en la puerta
donde no se atreve
ni el aire acondicionado

mi Casio barato
me da miedo el huero
que me ven por los cuatro costados
la cara de pendejo
cómo me quedo mirando a los ojos
cuando acabo de hablar
sin mordaza ni mondadientes
arrojo la colilla del cigarro
con dos dedos
hasta la línea blanca
en mitad de los dos sentidos

espero que el tipo colorado
de la acera de enfrente
se ponga verde cuanto antes
y el mustang que relincha
pelando los dientes
no me atropelle
o peor aún
se detenga
y quiera comerse
una diagonal
entre mi caries y el resto del horizonte

Una cría asustada
no tiene mas de 17 años

aquí te quitan algo mas que el aliento
por fijarte en esas cosas

cierro la puerta
tengo miedo
ese mismo miedo
que se les trepa a los niños
cuando piensan en la muerte
y se sienten
taaaaaaaaaaan solos

miedo que te ensancha los pies
afloja el aire
le mete cerillas encendidas
por el culo a los grillos

Ahora entiendo
lo que realmente me acojona
recién saber
que hay un código
una delicada línea de cera
de chicle
-¡yo qué se!-
entre morir
(así, muriéndose uno)
o que te choren la raspa:

“agüita de borrajas
con los pelos de punta
miedo afilanavajas
fiesta pequeña
fanfarria y buscapiés…”

comentarios
  1. Q dice:

    Habría que ver lo espeluznante que resulta saberse sólo carne que grita por morir, que aloja perfectamente entre las costillas una charrasca o cualquier otro inocente pedazo de metal con filo de esos que sirven para disolver el mundo.

  2. Usted tan chingón como siempre, pensé en un descenso de un avión y los militares escoltando hasta donde el aire es frío, mientras el calor me fríe, y el miedo de moverme de la cama, de perderme en las sabanas, de no ir más allá de donde el miedo me da cierta seguridad

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