On the road

Publicado: julio 20, 2010 en ópera de la malaestrella

No sé si estarán cuando regreses
o yo seré el lagarto pegado a la pared
las excusas un mapa
las canciones un paraguas
como cuando
no llovía
y yo te besé
de todas las maneras
posibles
sin tener que usar las manos

llegar al mismo punto
caminando por playas distintas
tu horizonte a la espalda
y el mío
siguiendo la órbita de un ventilador
que amenaza
con llevarnos a casa
llevarnos a casa
y dejar que pase el tiempo
que las olas cuenten las horas
escribir dos o tres poemas
calentar sopa
jugar a tener una pregunta
que no se responde con un número
sonreír en la foto esa
en la que debíamos sonreír
porque se acababa la carretera
y había un circo y una playa
tu mirabas los zapatos del tipo
que tomó la cámara
yo las manos de su mujer
doblando la toalla

luego ya sabes:

tu bailas
yo prefiero mirar
los negros
bailan
y tocan
yo te miro
hermosa
dando vueltas
ya sabes
prefiero
dar vueltas en la cama
y seguir hasta Alaska
o hasta donde se nos de la real puta gana

el motor se calienta
es sólo una luz en el tablero
que nos mira
mejor paramos
y mañana que uno de los chicos de la gas
revise el aceite
ahora estoy cansado
y se nos están quedando dormidos
los leones
los domadores
el niño gusano
la mujer barbuda
y
los enanos.

comentarios
  1. Q dice:

    Dar vueltas hassta AlaskaLa lucecita sigue prendida y el cansancio se convierte en ese estado alternativo de conciencia en el que cabe dormir al sol, hablar con niñas pequeñas y ser como aquella minúscula criatura que mira de reojo al mundo, que no necesita hablar, que tiene unos brazos que la llevan a casa y que resulta ser exactamente lo que soy… Cuántos pasos, no me importa…

  2. GDegrillo dice:

    Se ha escapado un elefante blanco.

    • y pasa desapercibido entre la multitud, disfrazado con su sombrero de ala estrecha y sus gafas redondas.

      • Yo dice:

        Hay caminos y caminos.
        Hay caminos llenos de piedras, intransitables, en donde hay que sortear los pasos. Otros limpios en donde caminar a ciegas sin miedo a tropezar. Hay caminos rectos. Hay caminos serpenteantes. Hay caminos sin fin, otros sin salida. Hay caminos sin farolas y otros con luciernagas. Y hay caminos libres, sin trazos marcados, que solo tenemos que dibujar.

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