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RÍO LAGARTOS

Publicado: noviembre 9, 2010 en ópera de la malaestrella, POESÍA JASS

(parte primera)

El pasaporte sobre la cama
un bolígrafo y el teléfono celular
los cables desnudos
las almohadas sin desempacar
el itinerario de una semana
que empieza rodeado de ejecutivos
y pienso terminar
cerca de un río
lo más cerca del culo de un río
que en estos casos
siempre coincide
con el mar.

(parte segunda)

y yo en mi río lagartos
imaginé un hotel
frente al mar
antes de una tormenta
con un bar
y media docena de turistas accidentales:
la bailarina de ballet que se volvió loca
en algún momento
entre
granvía 1980 y parís 1986
el escritor
-siempre hay un escritor
los escritores siempre hablan de escritores
o de niños
o de ancianos
pero siempre hablan de algo que les ronda
como polillas
el ombligo-

el camarero
que sirve los mejores cocteles
de este lado del Yucatán
el gringo viejo
y el belga con agujeros en los zapatos

antes de la tormenta
en el espacio
entre dos parpadeos
click click
un tipo tocando el piano
y fumando cigarros liados mano
la hija del babyboomer
19 años en canal
y las rendijas apenas
sin estrenar

esperando la tormenta
mirando como los chicos
regresan del malecón
con los bolsillos llenos de cangrejos
de reojo

están tapando las ventanas
con maskingtape:
cruces que señalan
la dirección de las olas

todo esto llevaba escrito
un mes antes de saber
que iría
a río lagartos

no habrá bailarinas
ni gringos con camisas de flores
-bueno, eso seguro que sí, siempre hay-
no habrá niños con los bolsillos llenos de cangrejos
ni bailarinas desquiciadas
esperando una quinta oportunidad

estaré yo
y un río
otra vez
y al mismo tiempo

pura coincidencia
que nunca
suele ser
casualidad.

On the road

Publicado: julio 20, 2010 en ópera de la malaestrella

No sé si estarán cuando regreses
o yo seré el lagarto pegado a la pared
las excusas un mapa
las canciones un paraguas
como cuando
no llovía
y yo te besé
de todas las maneras
posibles
sin tener que usar las manos

llegar al mismo punto
caminando por playas distintas
tu horizonte a la espalda
y el mío
siguiendo la órbita de un ventilador
que amenaza
con llevarnos a casa
llevarnos a casa
y dejar que pase el tiempo
que las olas cuenten las horas
escribir dos o tres poemas
calentar sopa
jugar a tener una pregunta
que no se responde con un número
sonreír en la foto esa
en la que debíamos sonreír
porque se acababa la carretera
y había un circo y una playa
tu mirabas los zapatos del tipo
que tomó la cámara
yo las manos de su mujer
doblando la toalla

luego ya sabes:

tu bailas
yo prefiero mirar
los negros
bailan
y tocan
yo te miro
hermosa
dando vueltas
ya sabes
prefiero
dar vueltas en la cama
y seguir hasta Alaska
o hasta donde se nos de la real puta gana

el motor se calienta
es sólo una luz en el tablero
que nos mira
mejor paramos
y mañana que uno de los chicos de la gas
revise el aceite
ahora estoy cansado
y se nos están quedando dormidos
los leones
los domadores
el niño gusano
la mujer barbuda
y
los enanos.

Y esa mujer
que abrazada es un refugio
los soportales de la plaza mayor
de mi tierrachica
cuando rompe a llover
en mitad de agosto
o en mitad de la nada

he sembrado el dedo índice
en su ombligo
pero de momento
sólo se oyen pisadas
no hay prisa
tengo hasta el próximo invierno
para llenarla de flores
y comprarme un sombrero

Y esa mujer
con su toro
cachorro
arrebujado en la costilla
del escenario

que dice que el tiempo
es eso que pasa
entre un viaje y el siguiente

yo digo que sí
que es eso
y un diente de leche
asoma
en la encía de los dedos
de los pies y de las manos

no me importa
yo sólo quiero
volverla a ver
sudar como si fuera domingo
y el colchón sea eso:
una piedra mojada

mi cama tiene ventanas
una mira al sur
la otra
donde nadie ve
cómo la miro

no me importa
ella nunca tiene frío
no me importa
tengo un par de monedas de sobra
si ella quiere
cruzar este lago
de puntillas
conmigo.

Y sólo algunos de nosotros
esperamos a que pasara de largo
esa pregunta tan larga
que parecía un tren con los ojos desorbitados
atravesando valles y montañas
sin esperar una respuesta
ni nada

y sólo alguno de nosotros
conservó el boleto de regreso
pero todos teníamos
el nombre equivocado

alguno de nosotros
y el resto
preferimos creer
que detrás de la puerta había nada
debajo de la cama
un mundo sin metáforas
el caballo y la araña
y que alguna vez dormiríamos
con una reinamora
o de perdidos
con una de sus hermanas

algunos esperamos sentados
que dejaran de bufar las ascuas:
los cuerpos y los barcos

-ahora entiendo,
no eran gamelas
eran de carne
y todos ardieron
y todos bailamos
celebrando-

algunos se fueron
tuvieron hijos
recuerdos de alcanfor
en un cajón
donde no entran las polillas

algunos se quedaron
removiendo la tierra
con la pezuña
pelando los dientes
a un sol antiácido
conservando intactas
las rodillas

los himnos
los retratos
el perfil de tanta sal
sobre la espalda

y el viento que no se calla
la sombra hilvanada
de balcón a balcón
sin pinzas
un tipo que sabe de dónde vienes
y mira al suelo
cuando calla
a dónde vas
escupe
y la tierra se traga la espuma
cubierta de espinas

alguno de nosotros
debería haberse quedado en la otra orilla
alguno de nosotros
debería conservar los cuadernos
y las servilletas de papel
y los libros sin pastas
deslomados
alguno de nosotros
debería haber estado de su parte…

-cuando empezamos a entender
de la dolor sin muelas
de los barqueros
del tamaño exagerado de las camas
de los hoteles-

… y luego ellos
las fronteras
los ríos
y el resto…

nunca debimos aprender a navegar.

CHORAR

Publicado: julio 15, 2010 en ópera de la malaestrella

Encerrado en el hotel
desde el momento
en el que el taxi que me movió
de la puerta con apertura automática
del aeropuerto,
y su chorro de aire acondicionado,
a la puerta automática del hotel
y su chorro de aire acondicionado

hasta hoy los estribillos
de mi discursos
eran los hoteles
y los aeropuertos
el nolugar
el hueco de los cuerpos
historias escritas con café americano
en los espejos de los elevadores
una factura olvidada
debajo de la cama
el parpadeo bovino
de los que vuelan poco
el desenfado naive
de los que vuelan seguido

pero hoy encerrado
a cal y canto
en el hotel Ramada de Culiacán
habitación 1104
con los huevos en el sobaco
de puro miedo
porque me han contado
que soy barbón
que mis botas
gritan como chivos de puntillas
en el labio de un precipicio

que me esperan en la puerta
donde no se atreve
ni el aire acondicionado

mi Casio barato
me da miedo el huero
que me ven por los cuatro costados
la cara de pendejo
cómo me quedo mirando a los ojos
cuando acabo de hablar
sin mordaza ni mondadientes
arrojo la colilla del cigarro
con dos dedos
hasta la línea blanca
en mitad de los dos sentidos

espero que el tipo colorado
de la acera de enfrente
se ponga verde cuanto antes
y el mustang que relincha
pelando los dientes
no me atropelle
o peor aún
se detenga
y quiera comerse
una diagonal
entre mi caries y el resto del horizonte

Una cría asustada
no tiene mas de 17 años

aquí te quitan algo mas que el aliento
por fijarte en esas cosas

cierro la puerta
tengo miedo
ese mismo miedo
que se les trepa a los niños
cuando piensan en la muerte
y se sienten
taaaaaaaaaaan solos

miedo que te ensancha los pies
afloja el aire
le mete cerillas encendidas
por el culo a los grillos

Ahora entiendo
lo que realmente me acojona
recién saber
que hay un código
una delicada línea de cera
de chicle
-¡yo qué se!-
entre morir
(así, muriéndose uno)
o que te choren la raspa:

“agüita de borrajas
con los pelos de punta
miedo afilanavajas
fiesta pequeña
fanfarria y buscapiés…”

Pastilla de jabón

Publicado: julio 13, 2010 en ópera de la malaestrella

La dolor que se presenta
sencilla
como un perro se clava en agosto
a la sombra de un auto
esa misma
que calienta sopa para cenar
se adueña del mando a distancia
te canta canciones de cuna
y se sabe los detalles
del primer beso
el último aeropuerto
la playa en la que no quería entrar
para no llenarme de arena
y que al final me convenciste

regresar de vacaciones
y encontrar una ciudad con fiebre
cansada
como sólo se cansan las ciudades
y algunos oficinistas
cuando son felices mas de 4 horas
en la misma semana

y vaciar sobre la mesa
los bolsillos y la bandolera
papelitos con números y juegos divertidos
de palabras
que quedarían genial
en la novela que nunca escribiremos

una caja de cerillas
una pastilla de jabón
fichas en blanco
de esas que se usaban en las bibliotecas
y yo uso para no olvidarme de nada

creo que no me queda nada por vender
y a ti nada por rentar
de todas formas
te extraño un poco
saberte al fondo del bar
nerviosa porque me retrasé y ya estaban las luces apagadas
y el otro tipo ya tenía los poemas sobre el atril
luego bebimos mezcal

y ahora se acerca esa dolor
como un huérfano
descalza y con morgueras
para recordarme de dónde vengo
y a dónde carajos
no se que voy

Mata física

Publicado: junio 30, 2010 en ópera de la malaestrella

La tela de araña que se despliega debajo de los zapatos
a cada paso
la certeza de que el mundo esconde una explicación
más allá de los hechos
entre las piernas de un sueño que no termina
observamos al viejo mientras cuenta historias de otra era
cuando se podía susurrar al oído a los caballos
y las piedras hablaban desde la herida
cuerpos enredados en una danza primaria
animales estenografiados con los dedos desnudos
de un pueblo desvanecido en la lluvia
el primer día
y caos el latido del tiempo

pasa la página
besa a tus seres queridos
enciende una vela
y deja que se la lleve el río

las manos sujetas al hueso
un nudo de arterias que ladra

rezar es uno de esos misterios
que nos delata
la desesperación del sexo y el musgo
abiertos de piernas
como un jodido
cruce de caminos