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Noviembre 4, 2009 por Andreas Kartak

Resolver de un campanazo
todas las despedidas
dejar que suenen los perros colgados de las campanas
aullando
las orejas relistas
como las de los cangrejos

que vengan todos a despedirse
todos los ríos verticales
todas las carreteras de leche y canela
todo el circo con sus enanos adolescentes
la mujer barbuda
el payaso mentiroso
los caniches voladores
las hermosas chinas siamesas
unidas por la sombra de sus tobillos

despedirse así es lo mas parecido a una fiesta
con piñata y niños enfermos de felicidad
con tarta
con cerveza fría para los padres…

pero la campana no suena
congelado de miedo
el badajo se esconde como un gusano
en el fondo del armario

¡aullad aullad aullad malditos!

¡despertad los ríos y las azoteas
despertad cangrejos y caries y circo!

¡regresadnos intactos!
yo con mi barba de nazareno
tú con tu risa de barco pirata

puedo quedarme sentado durante días
esperando que no pase nada
pero no se cómo voy a caminar
si no me persiguen las nubes y los océanos

¡regresadme intacto!
por favor
regresadme intacto
que quiero volver a oír las campanas
las campanas que aúllan como el corazón de los cangrejos
al final del río
al final del río
donde empieza mi camino

XXX

Noviembre 2, 2009 por Andreas Kartak

la llave abierta
la rutina a todo lo que da
sus pies chiquitos me caben en el ombligo

no termino de entender las palabras
que se adhieren a las bocas de otros

son las mismas palabras que oigo todos los días
posándose en el labio del nervio
que parpadea detrás de mis cejas

a lo mejor paso demasiado tiempo sólo
cinco días sin salir de la casa
son suficientes
para somatizar las imágenes los sonidos
los olores:
terrenos en venta
que nunca debieron salir
de aquídedentro

he puesto ventanas
en todas las casas
que se han cruzado por mi camino
-estoy en quiebra y sueno desesperado-

luego por las noches
a mediatarde
pego la nariz
esperando que me vean
-estoy perdiendo los principios.-

golpeo con la frente
sus vidrios
(instinto de polilla)
necesito esas bombillas de 60 watts
para calentar la piel torcida
el hueso escarchado

ya no soy un toro
de hecho nunca lo fui
sólo escribí algunas letras
acerca de ese tema

invento diásporas
que consuelen la parálisis
invento negrosgitanos
pedaleando la jass
-la verdad es que en este mueblebar
ya no suenan ni las arañas-

entro sin pedir permiso en el dormitorio
y me robo la ropa interior
el despertador
le beso en las pestañas a tu esposa
-no se va a despertar-

escribo mi nombre
trato de pronunciarlo
escribo el nombre de mi hijo
y me siento a ver cómo suena
-pablo-

suena bien

enciendo un cigarro y escribo sobre él
escribo sobre el cenicero
sobre la botella de vodka que se sienta junto a mi
y la otra de absenta
que me espera con sus dientes verdes apretados en la alacena
para llevarme al lugar de donde no tenía que haber salido

luego,
todos saben sobre mi debilidad
por los insectos y los cangrejos
los caballos, las farolas y las putas…
la anatomía
y de vez en vez
el juego de palabras que transciende la filosofía
para ahogarse en el excusado

luego,
cuando he conseguido abandonarme
(sin mi permiso)
escribo comas y señales
para acabar diciendo
que el grifo sigue abierto
y esta vez no habrá heridos

(espero que no sea nada personal,
porque esto sí lo es)

ÓRBITAS

Octubre 28, 2009 por Andreas Kartak

Corregir la desviación orbital de un pezón a golpe de cadera concentrarme en el grabado tribal que sostiene tu sacra nalga tejado del paraíso alunizaje forzoso rumiando látex vaselina para la digestión cómo explicar de dónde saqué fuerzas para escarbar entre el abecedario y juntar algo parecido a un grito de guerra aka con braguitas de rosita nylon flexible atuendo lunar en varias de las mejillas un dios curvo una pelea astral celebro tu culo con una fuerte ovación dijo que tuvieran cuidado que recién llegaba de las regiones bravas de la periferia y si la dolían iba a ser mucho el dolor y misma la revancha ufff hasta dejó de sonreír el tabernero y aventó las cervezas sobre la mesa con dulzura de conejo
Volvemos a las ovaciones nalga-pubis pubis-pubis ojitos de azúcar en los dedos de los pies roce canela y un temblor de cansancio que se me lleva el diablo (…) cigarro (…) –érase una vez de un niño Federico y una niña laura…- lo digo para que no se nos olvide que los orígenes cuentan en estos casos y a falta de una presentación formal intercambio de tarjetas beso en la mejilla ¿fumas? yo lo estoy dejando entonces de dónde dices que te vi la última vez y no acabamos retorciéndonos como lagartos sobre una piedra lamida por el sol de las 3 de la tarde agosto las chicharras y un perro con la lengua fuera tratando de recordar dónde cojones olvidó los charcos de hace un par de meses?
En fin así cada uno con sus decepciones larvas de la memoria esa puta con sombrero y lentes oscuros lloriqueo de multitudes perfecta lujuriosa madre del cordero lame lame cicatriz vaginal parirás con dolor y al pan pan y al vino vino aunque sea con el sudor de la frente en agosto a la puerta de la bodega o en diciembre a los pies de un brasero de hecho no tengo quejas de hecho todo son alabanzas de nuevo ovación vuelta al ruedo y más no porque sería rudeza innecesaria (…) en fin…

BRINDIS

Octubre 27, 2009 por Andreas Kartak

-si no miras a los ojos… si no miras a los ojos cuando brindas…

ojo clavado al ojo
luna con braguitas de lentejuela
mi canción
mi canción no suena cuando brindamos
no voy a miraros a los ojos
es una campana es una piedra sentada sobre mis huevos
suena la campana
y se retiran los cangrejos a rezar

-no tengo nada por lo que brindar, bueno, sí, brindo por ti, por él, por los que tenéis algo por lo que llorar o reír o cantar o tragar… pero no me pidas que mire a nadie a los ojos…
- siete años sin follar
- siete años son un abrir y cerrar de ojos
- siete años sin follar
- es una forma de ver las cosas
- siete…
- ya se, ya se…

mi dios por entender la órbita de los elefantes
mi vida por comprender por qué tienen que ser las cosas así
y no
de otra manera

-¿Por qué no nos miras?
- ¿Qué voy a ver?
- Estamos aquí
- Yo no

no hay nada que decir
nada mas de lo que hablar o escribir
quiero eso que dices de las cuatro manos
y que no suene como a un animal buscando algo qué comer debajo de una piedra
-ya se
- no sabes una mierda
- no, no se una mierda
- gracias
- en tren se llega antes
- en tren no llego a ningún lado
- no sabes
- no, no se
- ¿ves?

el dios de las pequeñas cosas enciende una bombilla
podría comer de la mano de la mano de la mano de la mano
y no dejaría de llorar con la nariz metida en el sobaco

- todos olemos
- pero no olemos igual
-¿tu a qué hueles?
- Tu hueles a queso fresco, membrillo y ventanas abiertas
de par en par.

7

Octubre 25, 2009 por Andreas Kartak

Son las 7 de la mañana
arden las ventanas
es el hambre del sol que se arrastra
espero que haya días mejores
espero que podamos recomponer el paisaje
no voy a cambiar el rumbo
quisiera poder descansar
pero ningún espacio donde yo esté
puede ser algo parecido a un buen lugar
para descansar

cuando la tierra levanta el vuelo
y nos bebemos el mercurio
podemos besar al cantinero
regresar al cementerio
encender las farolas
sacrificar una cantidad prudente de ternura
abismo con vuelos programados
todos los días de la semana

un río de párpados
temblor que arranca aplausos
debería hablar menos y correr más rápido
debería aprender un par de trucos
para que parezca que no duele
cuando el sol se arrastra herido como un toro
para morderme los tobillos
a las 7 y cuarto de la mañana

desolation road

Octubre 25, 2009 por Andreas Kartak

Deshuesar los domingos
temblando de frío
huele a madera
las manos mas grandes del mundo
huelen a madera

hemos pagado el precio
con los ojos cerrados
no encuentro las palabras:
es la forma autobiográfica
de tirar la toalla
no vamos a volver a casa
tendremos que buscar nuevos caminos
medir el sonido
conservar la distancia de seguridad
aprender a rezar

no quiero bosques ni maleza
los desiertos me resultan todos iguales
aburridos
una ciudad se parece a la siguiente
no consigo diferenciar
el olor de la piel del de los charcos

usado
ese es el sentimiento
el olor que desprende la vida
zapatos usados
caminos usados
pieles usadas
ciudades y desiertos
usados
los héroes usados
sus canciones
no podremos dormir juntos
no podremos ser héroes
un sólo jodido día
no podremos recordar
a qué huele
no tenemos canción
solo un estribillo
que se repite y se repite y se repite
transformando el dolor
en algo manoseado
aburrido
como los desiertos
las habitaciones de hotel
y los naufragios.

raindog

Octubre 22, 2009 por Andreas Kartak
Anders Petersen - Café lehmitz

Anders Petersen - Café lehmitz

Oh how we danced, and she wispered to me:
“You’ll never be goin back home!”

Que no se note tu presencia
los chinos de granvía saben de ti
no dejes que nadie más sepa de ti
no compres cigarrillos en las máquinas
se quedan con algo mas que tu dinero
reconocen tu olor
el olor de tus dedos
y piden ayuda
gritan tu nombre
con la boca torcida
como Donald Sutherland
en la película esa donde todos eran sospechosos
como aquí
hoy
que todos nos miramos de reojo
esperando que alguien
abra la boca
y grite

que no suenen tus palabras
el sonido de las palabras genera vortex
y vas a necesitar una buena excusa
para explicar de dónde han salido
cuando llegues a casa
arrastrando los pies
y los vortex de otros
que se te han quedado pegados
debajo de la lengua
empiecen a calentar café
y hervir huevos
y encender velas, apagar cuadros
besar a tu mujer en la frente mientras duerme

¿te acuerdas cuándo bailábamos?
parecíamos caballos
pedazos de carne sagrada temblando
sobre la plancha de los zapatos
perros mojados
taburetes acostados sobre la barra
un padre besando el culo
de las farolas
una manera transparente
de cantarle al oído a los niños
antes de que cierren los ojos
y se vayan con los caballos
a rodar calle abajo
descalzos
los dientes de leche
y los dedos manchados de mercurio

tenemos una oportunidad al final de la calle
un bar al final de la calle
una canción al final de la calle
la mesa puesta
una mujer que no espera
pero que sabe bailar
¡joder si sabe bailar!
como la espuma sobre las rocas
como la espuma sobre las rocas
bailamos de rodillas
las farolas se giran
y te besan los pies
las farolas se giran y nos besan los pies
bailamos
y nos besamos los pies
entre la espuma que besa las rocas sin hacer ruido
sin que se enteren
que nos hemos ido.

VORTEX

Octubre 22, 2009 por Andreas Kartak

Han regresado las lluvias
y los muertos
con su corte
de cocodrilos
con su terapia de veletas
los músculos encallados
el carácter
en una extraña posición
entre
piedad
y sodomía

han regresado
los peces
y la mimbre
el racimo de caricias
ha vuelto
a perder el rumbo
y gira alrededor
de una bombilla
oxidada

han regresado
los perros cansados
de la lluvia
los lazarillos
y el cazador de almejas
sonríe
mientras enciende
un cigarro

han regresado
por última vez
paraguas de mármol
y calderos de claveles
amarillos azules sangrientos
puñados de tierra viuda

uno
el niño se sacude
los alfileres

dos
el dios cariado
las catedrales
y un grupo
de mercenarios
amarillos
como la orina
de un caballo
saludan desde
el calvario

tres
la araña
se suspende
desde un ángulo
imposible
junto al espejo

Mi grillo sin patas

Octubre 20, 2009 por Andreas Kartak

Extender
las guadañas al sol
para que se afilen
voy a un lugar
donde toda esta mierda
no tiene sentido:
buscar el bosque
perderse entre la ramas
hacer circulitos de espuma
alrededor de las piedras

Lilith dice:
-carlos suenas cansado, has perdido la rabia, pareces un animal cansado, a nadie le gustan los animales cansados, los animales cansados tienen que ser sacrificados… carlos

ni siquiera se lo que es estar cansado
no tengo nada que decir
nada cangrejos atados de pies y manos
nada insectos que no se saben las canciones
nada los perros no marcan con su orina
las esquinas de mi cama
me gustaría estar cansado

ni palabras ni una botella de vodka
ni siquiera la suave y tierna hadaverde
que antes me acunaba
entre sus pechos chiquitos
magdalenas de nieve

leo cuentos que no debería haber escrito
poemas que no deberían ser leídos en voz alta
me duelen las rodillas
Tobias tiene una novia japonesa
Tobias está cansado de ser alemán
y Aya de ser japonesa
no hay faros
no hay meigas
no hay casita frente al mar
no hay nada por lo que joder llorar o pelear
Lilith se cansa de remar
yo estoy hasta los huevos
de ponerle chinchetas
a las palabras

TARTA DE MANZANA

Octubre 19, 2009 por Andreas Kartak

Dejar atrás la cesárea de la frontera, para descender por la otra herida que se arrastra en silencio junto al río.
Camelia mira de refilón, como miran las protagonistas femeninas del cine nacional de finales de los 50. El río a la derecha se lleva colgadas las nubes y un ejército de árboles y postes de luz se agolpan en los márgenes de la carretera esperando que caiga la tarde, para poder cruzar al otro lado.

Invocar la orilla, el parto del exilio, la estampida de los sueños, ¿de qué estás hecha?, de ruido, de ruido y frontera.
El surco. Fuera trascurre el tiempo con precisión, la gente ama, sueña, mata, jode, se entrega. Aquí es otra cosa. Aquí no funcionan las agendas ni los calendarios, hacer cola es un trámite necesario para salir proyectado o morir en la sala de espera. Deambular esperando tu turno.

¿De qué lado estás? a veces olvidamos de qué lado estamos, cuando pasas mucho tiempo aquí te cuesta recordar si subías o bajabas, si vienes o vas, estás pero no deberías estar.

-¿me sirves más café?
-¿Estás sola?
-¿Tienes fuego?
-¿Dónde te alojas?
-¿Me pones el resto del sándwich para llevar y me cobras?

-Hace una bonita noche para conducir, ¿de dónde vienes?
-Voy al mar
-Claro, todos quieren ir allá
-Gracias, que tenga buena noche
-¡Cuídate!

Río arriba están ellos, río abajo está el mar, la carretera tiene dos sentidos, el río dos direcciones. Para cruzar la frontera horizontal hay que mantener el movimiento, no hay espera, sólo trayecto. Las fronteras verticales no, para cruzar una de esas necesitas esperar ¿entiendes? –no puedo esperar más-.

Los ojillos inyectados en sangre del Volkswagen desaparecen en uno de los remolinos que hacen esquina al final de la tarde. A un lado y al otro esperan con las manos en los bolsillos los árboles con su cinturón de cal y los postes de luz. La metáfora estalla, un conejo se detiene en mitad de la carretera, mira a la derecha huele a sal, mira a la izquierda huele a tarta de manzana. Parpadea el neón. Mejor salir de aquí antes de que empiecen a llegar las primeras trocas.